Thursday, 24 August 2017

Renació la guerra entre Macri y el sindicalismo peronista

Buenos Aires.- La movilización del martes de los sindicatos peronistas y la amenaza de un nuevo paro nacional marcó un punto de quiebre en la relación con el Gobierno de Macri.

El martes fue un día agitado. La histórica Plaza de Mayo presenció una vez más una masiva manifestación comandada por la Confederación General del Trabajo (CGT), donde se reúnen los gremios peronistas más poderosos del país.

La insinuación de convocar lo más pronto posible una nueva huelga general como la del 6 de abril pasado terminó por cortar la cuerda dialoguista.

“El diálogo entre nosotros y el Gobierno se tornó muy tenso”, manifestó Juan Carlos Schmid, miembro del triunvirato que conduce la CGT y único orador el día de la marcha. Schmid representa a Hugo Moyano, exlíder del gremio Camioneros y uno de los sindicalistas más importantes del país, hoy retirado para dedicarse al manejo de equipos de fútbol, aunque sigue conduciendo los hilos sindicales. Justamente, integrantes de Camioneros protagonizaron una violenta pelea para conseguir un lugar de privilegio antes del acto.

Los motivos de la manifestación no fueron relevantes para el Gobierno, ya que la economía le ha dado el primer impulso de crecimiento con datos positivos en industria y construcción. Por eso, la demostración de poder es lo que juega un rol fundamental en esta movilización.

Una parte del sindicalismo, precisamente la que conduce la CGT, entiende que las mejoras no llegaron a los trabajadores y el último dato de desempleo de 9,2% avala esta posición.

“Nos acusan de ser un freno para las inversiones. Somos hijos del peronismo, una década dorada en nuestro país, en donde el pueblo vivió los años más felices. Rechazamos cualquier acusación que diga que atrasamos la modernización de este país”, dijo Schmid el martes en el acto.

Movilización de la CGT frente a la Casa de Gobierno.

Desde el Ejecutivo, la reacción no tardó en llegar. Tras el buen resultado del oficialismo en las PASO del 13 de agosto, la confianza llevó a Macri a tomar decisiones. A pocas horas de terminado el acto de la CGT, fueron removidos dos representantes sindicales en el Gobierno.

El primero en salir fue Luis Scervini, superintendente de Servicios de Salud, encargado de administrar las obras sociales -que en Argentina manejan los sindicatos-. El segundo en pagar los platos rotos fue el viceministro de Trabajo, Ezequiel Sabor. Ambos aparecieron en la marcha y fueron las primeras víctimas de la reacción oficial.

Macri señaló que la marcha fue una “pérdida de tiempo” y el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, la calificó de “innecesaria e inoportuna”.

Muchos analistas consideran que la posición oficial tenderá a radicalizarse, cerrará el diálogo con el sector más confrontativo de la CGT y lo profundizará más aún si las elecciones legislativas le dan un triunfo definitivo en Buenos Aires contra la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. La guerra entre los sindicatos peronistas y Macri será el eje de la escena en los comicios de octubre.

 

 



source http://segundoenfoque.com/renacio-la-guerra-entre-macri-y-el-sindicalismo-peronista-39-376651/

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