La denominada teoría de la relatividad contiene tanto a la teoría de la relatividad especial como la llamada de relatividad general, expresadas por el gran científico Albert Einstein a inicios del siglo XX, las cuales procuraban resolver la incompatibilidad efectiva entre la mecánica newtoniana y el conocido electromagnetismo.
Así, la teoría de la relatividad especial, divulgada el 26 de septiembre del año 1905, trata de la física del movimiento de los cuerpos en separación de fuerzas gravitatorias, en el que se hacían concurrentes las ecuaciones de Maxwell del electromagnetismo con una nueva formulación de las legislaciones del movimiento.

Por otro lado, la teoría de la relatividad general, propagada y difundida durante el 1915, resulta una teoría de la gravedad que substituye a la gravedad newtoniana, aunque concuerda numéricamente con ella para campos gravitatorios débiles y “pequeñas” velocidades. La teoría general se comprime a la teoría especial en deserción de campos gravitatorios.
El siete de marzo del pasado año 2010, la Academia Israelí de Ciencias exhibió notoriamente los manuscritos originales de Einstein (redactados en 1905). El documento, que contiene más de cuarenta páginas de argumentos y fórmulas matemáticas escritas a mano, fue entregado por Einstein a la Universidad Hebrea de Jerusalén en el año 1925 con motivación de su inauguración.
El supuesto primordial de la teoría de la relatividad resulta que la implantación de los sucesos físicos, tanto en el tiempo como en el área, son referentes al estado de movimiento del observador: así, la distancia de un objeto en movimiento o el intervalo en que algo acontece, a diferencia de lo que acontece en mecánica newtoniana, no son invariantes absolutos, y disparejos observadores en movimiento relativo entre sí diferirán en alusión a ellos (las distancias y los intervalos temporales, en contacto son relativos y no absolutos).
El siglo de Einstein: cien años del Universo relativo
Si existe una fuerza, de las cuatro que hemos reconocido en la naturaleza, con la que nos encontramos familiarizados, cuya representación es omnipresente en el espacio y el tiempo, es la gravitacional. Estamos al corriente de las otras tres fuerzas -la electromagnética, la fuerte (que imposibilita que los núcleos de los átomos que componen nuestros cuerpos se destrocen) y la débil (garante de los fenómenos radiactivos) -, pero de ninguna somos tan reflexivos como de la gravitacional, que nos escolta de la cuna a la tumba.
Los antiguos griegos, con Aristóteles al mando, trataron de exponer la gravedad fundamentándose en “movimientos y lugares naturales”, en los que el parámetro del cambio de posición lucía por su ausencia. Sería Galileo quien, casi dos mil años después, se hizo – y respondió – la supuestamente humilde pregunta de cuánto tiempo tarda un organismo en caer. Y en el año 1687, Isaac Newton presentó tres estatutos que rigen cualquier movimiento, más una legislación específica para la gravitación, conjunto que conservó su vigor hasta que en 1915 Albert Einstein lo cambió radicalmente.
source http://segundoenfoque.com/undiacomohoy-se-publico-articulo-de-la-teoria-de-la-relatividad-de-albert-einstein-42-383677/
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